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Lugares de observación
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Fotografía Astronómica |
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No cuento con un sitio fijo de observación,
por lo que cada vez que quiero fotografiar tengo que moverme con todos
los aparatos, montarlos y ajustarlos. Es una tarea muy pesada, tanto en
sentido literal como por el tiempo que lleva, pero de momento me las voy
arreglando. Desde la terraza de mi casa poco se puede hacer por la contaminación
lumínica y la ventana de cielo que me queda a la vista, a no ser
que me dedicara a usar filtros de banda estrecha y a la fotografía
en falso color.
Aunque soy de Alicante, vivo desde el año 2006 en una pequeña
ciudad llamada Villanueva de la Serena, en la provincia de Badajoz, al
Oeste de España. Justo al lado se encuentra otra ciudad similar,
llamada Don Benito, y entre ambas sumamos unos 60.000 habitantes. La provincia,
y en general toda la región, Extremadura, se caracteriza por tener
una densidad de población muy baja, con núcleos poblacionales
dispersos y pequeños, y por tanto con cielos por lo general bastante
oscuros y poco contaminados lumínicamente.
Cuando lo que quiero es probar algo, o fotografiar en H-Apha y me importa menos la contaminación, me suelo acercar a una ermita que se encuentra a sólo 14 km de mi casa, con una amplia explanada y rodeada de dehesas de encinas. Un sitio muy tranquilo, cómodo para llegar y en el que entre el cénit y el horizonte sur se alcanza ya la magnitud 6, aunque el resto del cielo sí queda bastante amarillento. Sin embargo, cuando voy a por todas me desplazo algo más y hago unos 80 km hacia el Este. Voy a una comarca conocida como La Siberia, y en concreto, no muy lejos siempre de un pueblo llamado Talarrubias, de donde es mi mujer, y donde me quedo a dormir tras recoger.
En esta zona lo dicho en general para toda Extremadura se agudiza, ya que hay muy pocos pueblos y muy alejados entre sí. Lo que predominan son las zonas de monte, los grandes latifundios y, su seña de identidad, los grandes embalses. La verdad es que todo aquí es grande excepto las elevaciones, que nunca se acercan a los 1.000 m y aún no conozco ninguna a la que se pueda llegar sin un todoterreno. Uno coge el coche y recorre muchos kilómetros de paisajes tremendos hasta llegar donde quiere. En este sentido, la capital más cercana queda a unos 140 km (Cáceres), seguida de Ciudad Real a 150 km y de Badajoz a 170 km, y ninguna de las tres son grandes ciudades. Por tanto es una de las regiones más aisladas de España, y quizás de Europa, lo que conlleva que es también una de las regiones con cielos más oscuros. Podéis entrar en este enlace para ver los sitios de forma más exacta gracias a Google Maps. En este sentido os tengo que decir que me siento privilegiado. Contemplar el cielo aquí es una maravilla. Ya a simple vista te das cuenta de que hay muy pocas zonas de cielo negras, sino que más bien las estrellas se amontonan unas sobre otras por todas partes. Hasta que no te acostumbras cuesta un poco diferenciar las constelaciones. Y se ven a simple vista cosas que llaman mucho la atención, no digo ya los Messier grandes, que se ven enormes, sino incluso objetos que normalmente se dice que son "fotográficos" como la galaxia M33 y la Nebulosa Norteamérica. M31 parece inmensa, y cuando uno mira hacia Sagitario parece que vienen nubes cuando en realidad es la Vía Láctea tachonada de zonas más densas. En verano me llama siempre la atención el cúmulo M7, bastante mayor en tamaño aparente que la Luna llena. En invierno es espectacular ver la Vía Láctea meterse hasta el horizonte cruzando Canis Major y dejando Orión a la derecha, llegando a apreciase hasta el complejo de la Cabeza de Caballo junto a la estrella Alnitak. Si podeis venir alguna vez hacedlo. Vale la pena.
Hay un pequeño inconveniente en esto de perderse uno por un monte tan recóndito, y es que enseguida empiezas a oir ruidos extraños, ramas que se rompen y cosas así. Resulta que en la zona de La Siberia hay una cantidad de fauna exagerada. Abundan los jabalís, ciervos, corzos y zorros, y aunque por lo general son muy asustadizos y en cuanto te perciben salen corriendo en estampida, como cuando uno hace astrofotografía suele permanecer quieto y sin hacer ruido mucho tiempo, alguno se puede despistar y topa contigo. Incluso haciendo ruido a veces vienen a visitarte. Por ejemplo el día que iba cargado con el telescopio para meterlo en el coche y me di de bruces con un ciervo que estaba junto a la puerta me di un susto monumental. Si ves unos ojos brillantes en color rojo, lo más seguro es que tengas delante a un jabalí, y los ves en brillar en amarillo, a un ciervo. Hay que ver lo que llega a aprender uno. Oir acercase a un bicho gruñendo y respirando fuerte también tiene su emoción. Últimamamente prefiero quedarme en zonas de olivares en monte bajo, que son algo menos concurridas y más abiertas, pongo la radio a todo volumen y si oigo algún tiro de algún cazador me pongo el chaleco reflectante por si acaso el tiro me lo llevo yo. Y siempre alerta con las orejas de punta. Una aventura, vamos. Os pongo unas cuantas fotos de mis excursiones domingueras por los alrededores del embalse de García Sola:
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