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Gracias por visitar mi web personal de fotografia astronómica. Espero que te estén interesando los contenidos.

Soy un aficionado español de 32 años, jefe de obra de profesión, y enganchado a la astronomía desde casi siempre. Empecé en esto a eso de los 13 años leyendo revistas de divulgación científica. Enseguida mis padres me reglaron un pequeño telescopio de sólo 50 mm, casi de juguete, pero suficiente para que desde la ventana de mi habitación, en Alicante, descubriera Júpiter y las posiciones cambiantes de sus cuatro satélites principales, que anotaba a diario en una libreta, y unos meses después Saturno y ese anillo que flota sin apoyarse en nada a su alrededor. Durante esos primeros años leí todos los libros que encontraba relacionados con la astronomía, compraba las colecciones que salían en los kioskos, y así, de forma autodidacta, fui aprendiendo casi todo lo que aún ahora sé de la parte teórica de esta ciencia.


Este soy yo, delante de un toro, como debe ser :P.  En Ronda (Málaga). mayo del 2008.
Podeis visitar también mi blog , donde hay de todo un poco.

Al poco tiempo de empezar a estudiar en la universidad, conocí a mi gran amigo Rubén, que me enseñó a construirme un telescopio como el suyo. Fue un verdadera revolución en mi afición astronómica, porque no sólo era la primera persona con quien podía hablar de esto y seguir aprendiendo, sino que me introdujo en una agrupación local, empecé a dar charlas, y sobre todo, a salir al campo a observar cielo profundo con mi "bichaco" dobson de 200 mm. Era el año 1994.

Entonces vi por primera vez una galaxia al telescopio, pero me defraudó un poco. ¿Dónde estaban los brazos en espiral, los detalles y los colores? Tenía claro que no sería lo mismo que ver una foto ni por asomo, pero ¡no tanto!. De todas formas, llegar a encontrar y ver con visión indirecta una más que tenue manchita blanquecina que sabía era una galaxia del orden de 200.000 millones de estrellas y que esa luz llevaba varios millones de años cruzando el vacío hasta verla yo, tenía suficiente aliciente para mí. Hice cientos, sin exagarar nada, de salidas al campo a observar durante unos 8 años, en una época en la que conocí a un montón de gente y en la que hice otros buenos amigos también aficionados.

Cuando acabé la carrera me puse a trabajar y eso me frenó mucho. Además, no tardé en conocer a la que ahora es mi mujer, y tuve ahí un par de años en los que prácticamente abandoné la astronomía porque, cómo no, prefería viajar para verla. Sin embargo, como por un impulso repentino quise retomar la afición, pero como ya no salía de observación con gente, y si iba solo podría tener más tranquilidad, quise intentar hacer fotografía de lo que tantas veces había observado. Me di cuenta de que observar me había llegado a aburrir, y quizás era eso por lo que tenía abandonada mi gran afición. Total, estábamos de vacaciones y, sin pensármelo, monté a mi novia en el coche y nos fuimos a Madrid a comprar otro reflector, ida y vuelta el mismo día, pero esta vez con una montura ecuatorial motorizada. Me gasté 1.000 euros, qué pecado me pareció, y usé una cámara réflex analógica de mis padres (creo que no las había digitales aún, era el año 2004) para fotografiar la galaxia M31.

En fin, y ahí empezó mi trayectoria como "astrofotógrafo". Entre medias me casé con mi novia, extremeña ella, y me trasladé a Villanueva de la Serena (Badajoz) donde vivo desde el 2006 muy a gusto. A partir de aquel momento no he dejado de ampliar el equipamiento, aunque ya he sobrepasado todo aquello que en algún momento llegué a soñar tener.

La astrofotografía es una afición con muchos inconvenientes, ya que se hace de noche, pasas sueño, frío, te la juegas en cierto modo yendo de madrugada solo al campo para alejarte de las luces, una nube o una pequeña pieza que olvides en casa te fastidia un fin de semana, hay muchas cosas que pueden fallar, la presencia de la luna influye determinantemente, es todo muy caro, etc, etc, pero conseguir arrancar a la oscuridad y a ese firmamento que nos rodea una buena imagen llena de color y de detalles increíbles de lugares remotos en el Universo, a partir de una débil señal de luz que como fosilizada lleva viajando miles o millones de años hasta alcanzarte a tí y en ese preciso momento... eso es algo que si lo pienso me resulta absolutamente grandioso, y me recompensa cualquier esfuerzo. A pesar de que esto llega un momento que se convierte en una afición exclusivamente técnica, nunca he olvidado ese trasfondo romántico.

Si te quieres poner en contacto conmigo, puedes hacerlo por correo electrónico en la dirección tomasmazon arroba hotmail punto com, y estaré encantado de contestarte.


Tomás Mazón, marzo de 2008.
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