El 17 de noviembre de 1966 los observadores del oeste de los Estados Unidos registraron decenas de miles de meteoros. En apenas dos horas la actividad pasó de 40 meteoros por hora a 40 meteoros por segundo, con un pico máximo de 200 meteoros por segundo. El denso filamento de meteoroides que produjo la tormenta sólo tenía de 35 000 kilómetros de ancho, distancia que la Tierra atravesó en 1 hora.
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Figura 1 (izquierda). Foto tomada por Scott Murrell
cerca del "cazo" de la Osa Menor (en la parte inferior) durante la tormenta
del 17 de noviembre de 1966. Película Tri-X 400 ASA con 12 minutos
de exposición y f/1,9 con seguimiento sobre el telescopio de la
Universidad del estado de Nuevo Méjico.
Figura 2 (derecha). Exposición de 1,7 minutos
cerca del máximo de la lluvia (17 de noviembre). Hasta 20 meteoros
se veían en el negativo original, y muchos más a simple vista.
Foto sin seguimiento tomada por D. Mc Lean con 400 ASA. La estrella brillante
del centro es Sirio.
El International Leonid Watch (ILW) es un ambicioso proyecto observacional que aglutina a profesionales y aficionados en el objetivo común de recopilar y analizar todas las observaciones de las Leónidas durante los años anteriores y posteriores al máximo de 1998 ó 1999. Desde 1990, y hasta bien entrado el siglo XXI, se pretende que los observadores centren su atención en este enjambre. Sin lugar a dudas ahora mismo es la lluvia más dinámica, con cambios apreciables año a año que nos están dando la oportunidad única de conocer la evolución de los enjambres meteóricos. La International Meteor Organization coordina esta campaña de observaciones en la que SOMYCE pretende colaborar activamente con la ayuda y participación de todas las agrupaciones astronómicas de España y personas interesadas.
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Figura 3 (izquierda). Perfil de actividad obtenido
con observaciones de radiometeoros. El nivel de 500 meteoros por hora se
superó con creces en 1994. En la actualidad no se ha logrado encontrar
una correlación entre las observaciones visuales y las de radio,
por lo que los valores de la gráfica sólo indican un aumento
relativo de actividad de un año a otro (cortesía de Peter
Jenniskens NASA/ARC).
Figura 4 (derecha). Perfil de actividad observado
en 1997. La línea discontínua es el nivel esperado, y la
contínua es la curva media de las observaciones (cuadrados y círculos
blancos y negros). En la parte inferior, en discontínua, se observa
el nivel normal de las Leónidas, entre 5 y 10 meteoros por hora
(cortesía Peter Jenniskens NASA/ARC).
El nivel normal de la lluvia está comprendido entre 5 y 10 meteoros por hora. A pesar de la Luna Llena, este umbral se superó por primera vez en 1994, cuando la actividad aumentó los días anteriores y posteriores al 17 de noviembre (figura 3). Durante un corto intervalo de tiempo la actividad fue sólo un poco menor que la que puede observarse durante las Perseidas de agosto. Este incremento fue descubierto por miembros de SOMYCE , y se caracterizó por meteoros muy brillantes con estela (Trigo, Bellot Rubio 1994/95) Las observaciones de 1995 y 1996 confirmaron que la actividad estaba subiendo, aunque de manera más irregular de lo esperado. En 1997, con Luna Llena, se superó por primera vez la barrera de los 150 meteoros por hora, observándose una gran actividad de bólidos en el momento del máximo. Lo que parece claro es que la Tierra, año a año, se va adentrando más en un filamento rico en polvo cometario, que alcanzará su máxima densidad en 1998 ó 1999.
La mayoría de los investigadores (Yeomans, Yau y Weissman, Beech, Jones y Webster) coinciden en que la actividad en 1998 y 1999 estará comprendida entre los 5 y 40 meteoros por segundo.
Las zonas de la Tierra más favorecidas para ser testigos de la máxima actividad se prevé que sean:
1998 -> Tailandia, India y China. 17 de noviembre a las 21h TU. Duración
de 3 horas.
1999 -> Este de USA, Europa .18 de noviembre a las 6h TU. Duración
de 3 horas.
La tasa normal de Leónidas es de unos 5-10 meteoros por hora, pero se espera que el nivelse mantenga por encima de ese umbral hasta al menos el año 2003.
Lo que hay que tener muy claro es que todos los cálculos son aproximados, y que en ningún caso se espera que se alcance la cifra mítica de 150 000 meteoros por hora de 1966 ( unos 50 meteoros por segundo), aunque sí es de suponer que como mínimo sea de unos pocos cientos o miles de meteoros por hora, actividad mucho mayor que la de cualquier otra lluvia que podamos haber observado nunca.
4.1. Fases lunares en los próximos años.
Las condiciones lunares para la noche del 17 de noviembre de los próximos años serán las siguientes:
En 1998, si las nubes lo permiten, la Luna Nueva (fracción iluminada 3%) no será un impedimento para realizar las observaciones. Sin embargo, en 1999 (fracción iluminada 58%), estará en Acuario, pero se podrá observar en total oscuridad después de la media noche.
El año 2000, la Luna ligeramente menguante se encontrará en Cáncer, muy cerca del radiante de la lluvia, con un 68% iluminado, y el 2001 volverá a ser nueva otra vez con sólo un 4% iluminado. 4.2. El radiante de la lluvia.
Es el punto del cielo del que parecen venir todos los meteoros por efecto de la perspectiva. En el caso de las Leónidas es facilísimo de localizar, encontrándose en la conocida "hoz" de Leo (figura 5).

Figura 5. Localización del radiante de las Leónidas en la conocida "hoz" de Leo. La lluvia es activa entre el 14 y 21 de noviembre (cortesía International Meteor Organization).
Las Leónidas están producidas por partículas de polvo que se mueven a 71 km/s en el espacio. Esta velocidad tan elevada hace que incluso las partículas muy pequeñas sean relativamente brillantes. Para hacernos una idea de la importancia de la velocidad en la magnitud de los meteoros, baste este dato : una Leónida de +5 pesa 0,00006 gramos y tiene 0,5 milímetros de diámetro. El tamaño normal de cualquier Leónida está comprendido entre 1 mm y 1 centímetro.
Guía de observación visual y fotográfica
Cuantificar el nivel máximo de actividad en meteoros por hora o por segundo por los métodos visuales o fotográficos. Seguimiento de las variaciones de actividad en los días previos y posteriores.
Determinar con exactitud la fecha y hora en la que ocurrirá el nivel máximo de meteoros observable desde España.
Cálculo de densidades espaciales (número de partículas por kilómetro cúbico) por métodos fotográficos.
Conocer el corte seccional del tubo meteórico de la lluvia para ver como están distribuidas las partículas por tamaños (relación poblacional), y relacionar esta propiedad con la actividad observada.
La observación de meteoros se puede realizar de distintas maneras dependiendo del estudio que se quiera realizar o de la actividad que se espere.
Si quisiésemos conocer el desplazamiento del radiante de una lluvia, lo conveniente sería dibujar el máximo número de meteoros sin importarnos perder alguno cuando la actividad subiese. Sin embargo, si nos interesa saber el número máximo de meteoros que produce una lluvia, llegaría un momento (de seguir dibujando todos los trazos) en el cual la actividad sería tan alta que estaríamos más tiempo anotando datos que observando el cielo.
Por tanto, con alta actividad, la alternativa al dibujo es el conteo de meteoros en una grabadora, prescindiendo de parte de la información, como el trazo, la velocidad, altura sobre el horizonte...etc, en favor de la magnitud y estela a intervalos de tiempo regulares.
Entre los 3 y 5 meteoros por segundo el conteo pierde mucha de su utilidad, y para actividades mayores los únicos método objetivos son la fotografía o las imágenes de un vídeo doméstico.
Cuando observemos las Leónidas no debemos pensar en estas técnicas de observación como si de compartimentos estancos se tratase, sino que en realidad es un único método que se va adaptando al nivel de meteoros observado y a las condiciones del propio observador.
Esta guía presenta unas instrucciones sencillas que complementan las técnicas observacionales descritas en el Manual de Observación Visuales de Meteoros editado por SOMYCE. Las directrices aquí dadas están pensadas para la noche del máximo, y pretenden ser un standard en la observación de tormentas meteóricas, como las Dracónidas, Úrsidas, a Monocerótidas o las recientes Boótidas de junio.
Antes de salir de casa hay que tener en cuenta una serie de aspectos:
Hacer una lista con todas las cosas necesarias. No confiar en que los demás lo hagan.
Si pretendemos que nuestra agrupación local realice un trabajo serio, todo hay que planificarlo con antelación. Convendría hacer dos grupos y dedicar alguna reunión para organizar bien los cometidos de cada uno. Los aspectos a tratar podrían ser el lugar de observación, el objetivo observacional, las cámaras fotográficas disponibles, las zonas del cielo que observará cada uno, encargar a alguien la compra de películas fotográficas, avisar a los interesados, coordinar el grupo, organizar una acampada...etc.
Posteriormente cada uno ya se las arreglaría para cumplir lo mejor posible su parte del trabajo. La coordinación y el trabajo en equipo es indispensable. Sólo si la actividad es menor de 100 meteoros por hora debemos centrar nuestros esfuerzos en las observaciones visuales (conteo de meteoros), pero si es mayor de 200 ó 300 meteoros por hora, un 70% de los esfuerzos se dirigirán a la fotografía y el 30% restante a las observaciones visuales. Por ejemplo, los observadores de variables o meteoros, por su mayor experiencia en la estimación de magnitudes se dedicarían a observar visualmente. Siempre es preferible organizar un grupo pequeño de observadores para que nadie esté sin hacer nada.
Conviene tener claro el sitio al que se va a ir a observar. Es imprescindible subir al campo y alejarse todo lo posible de las luces. Si con una magnitud límite de 6,5 viésemos 20 meteoros por segundo, con otra de 5,0 sólo veríamos 2 ó 3 por segundo como máximo. Por unos kilómetros de más no conviene perderse el espectáculo. Lo ideal es que sea nuestro lugar habitual, el cual ha de tener un horizonte libre de obstáculos y alejado de luces. Una alternativa interesante puede ser una acampada para hacer un seguimiento diario de la lluvia.
Hay que salir pronto de casa y disponer de lugares alternativos de observación por si está nublado y nos vemos obligados a desplazarnos. Poco después de oscurecer ya deberíamos estar en el lugar previsto.
No subir al campo sin llevar algo de comida y agua. No es aconsejable ingerir comida caliente inmediatamente antes de observar porque disminuye el riego sanguíneo y nuestra sensación de frío puede ser mucho mayor, o cuando menos nos puede entrar algo de sueño.
La observación de meteoros se hace observando tumbado en el suelo. Es imprescindible llevar ropa en exceso, gorro, guantes, mantas y, lo más importante, un saco de dormir. Es mucho más efectivo ponerse varias capas de abrigo que uno sólo grueso, ya que el aire caliente entre la ropa mantendrá mejor nuestra temperatura corporal. La almohada para el cuello es imprescindible, siendo un aislante térmico muy importante para evitar que la humedad y el frío llegue a la espalda cuando nos tumbemos en el suelo para observar.
Los meteoros que son más brillantes que cierta magnitud (por ejemplo, más que Júpiter, que tiene -2) se les denomina bólidos. En caso de observar alguno los datos que hay que anotar son : fecha, hora, lugar (con coordenadas y altura), magnitud (por comparación con estrellas o aproximada), color, fragmentaciones o chispas, estela (indicando la duración en segundos y el color), la velocidad (rápido, lento, moderado...etc.), sonidos y un dibujo en una carta, aunque sólo sea aproximado.
Todos los datos de la observación los recopilaremos en una grabadora (¡asegurarse de llevar al menos dos paquetes de pilas y un par de cintas!). Si la actividad sube hasta llegar a un nivel de unos pocos cientos de meteoros por hora será imposible anotar los datos de todos los meteoros que veamos. Aún así llevaremos una libreta como medida de seguridad por si la grabadora falla, aunque siempre resultará más cómodo ir dictando las magnitudes y estelas a intervalos de tiempo.
Por otro lado, con la grabadora se perderá menos tiempo en la observación. Si la actividad es de muchos meteoros por segundo, es mejor no apagarla a cada momento porque las pilas se descargarán antes. Convendría mantenerla encendida continuamente e ir dictando los datos a viva voz (en ese caso llevar también cintas de repuesto). Si es posible, seleccionar la máxima sensibilidad del micrófono.
Cable, cámaras fotográficas, películas, trípodes, linternas rojas, pilas, bolígrafos y rotuladores... etc, y todo aquello que creamos que podamos necesitar. Si pensamos hacer fotografía, una silla plegable nos permitiría trabajar con mayor comodidad. Convendría saber con antelación con qué cámaras contamos para realizar la campaña. Así podríamos usarlas adecuadamente, por ejemplo, los ojos de pez para los bólidos.
Hay que tener muy claro que no se pueden hacer dos tareas a la vez, y si se hace conteo visual no nos dedicaremos a la fotografía, y viceversa.
En el recuadro se muestran una hipotética observación del máximo de las Leónidas de 1998. Todos los datos se dictan en grabadora y luego se pasan a limpio tal como se maestro.
Este ejemplo sencillo nos dará una idea del modo en que debemos observar visualmente. Conviene tener el recuadro a mano cuando leamos el texto.
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OBSERVADOR : Orlando Benítez Sánchez
0142 TU Inicio observación
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Figura 6. Ejemplo de observación de meteoros usando la técnica del conteo visual de magnitudes y estelas a intervalos regulares de tiempo. Léase texto para más detalles.
El parte de observación empieza con el nombre del observador y el lugar de observación. Es muy importante encontrar las coordenadas geográficas del lugar porque luego serán necesarias para el análisis de los datos. Se pueden localizar fácilmente en cualquier mapa topográfico.
La fecha se indica siempre en formato doble (por ejemplo 16 al 17 de noviembre de 1998) para evitar confusiones.
Tres datos que no pueden faltar al inicio de la observación son la magnitud límite (MALE) , el cielo cubierto de nuestro campo de visión y el centro de visión, que se comentan a continuación con unos ejemplos:
Cielo cubierto : Se indica el porcentaje del campo de visión cubierto por nubes, árboles, etc. Por ejemplo, si estamos observando las Leónidas en Oríon-Tauro y nuestra zona está completamente despejada, evidentemente no nos importará que en la Osa Mayor esté nublado porque no nos afecta en las observaciones, y en ningún caso dejamos de ver meteoros. Sin embargo al contrario sí, y habría que determinar qué porcentaje de nuestro campo de visión estamos perdiendo por las nubes. Con actividad meteórica normal no conviene seguir observando si la nubosidad es mayor de un 20%, aconsejándose hacer una parada y esperar a que pasen las nubes. La única excepción a esta regla es precisamente cuando se observa una tormenta meteórica. La información es tan valiosa que no se ha de dejar de observar incluso con un pequeño claro entre las nubes.
Como no podemos estar pendientes de los cambios en la nubosidad, debemos obtener un promedio del cielo cubierto en un intervalo de tiempo, por ejemplo :
0300 a 0315 Cielo cubierto 5%.
0315 a 0320 Cielo cubierto 15%
0320 Cielo totalmente cubierto (parada )
0335 Reinicio Observación .
0335 a 0615 Cielo Cubierto 0% (despejado).
Áreas de MALE para la determinación de la Magnitud Límite cuando observemos las Leónidas (cortesía International Meteor Organization).
Siguiendo con el ejemplo, indicamos luego el método observacional : "conteo de Leónidas a intervalos de 10 minutos".
En estos primeros compases de la observación ya nos habremos metido en el saco y anotado los datos, transcurriendo tiempo suficiente para que nuestra pupila esté totalmente adaptada a la oscuridad. Las observaciones han de ser individuales, y aunque observemos en grupo, cada observador ha de estar separado unos 10 metros uno de otro. Esto se ha de hacer así porque si estuviésemos todos juntos, escucharíamos las magnitudes que anotan los compañeros, y por defecto nos dejaríamos influenciar, y las observaciones dejarían de ser totalmente individuales y objetivas. Inmediatamente antes de empezar, cada observador estima la MALE , el cielo cubierto y elige su centro de visión. El radiante de las Leónidas se encuentra muy cerca de la "hoz" de Leo, pero como los meteoros aparecen bastante más lejos del radiante, el centro de visión ha de estar a una distancia de entre 30 y 60 grados de la hoz de Leo. Algunas constelaciones donde centrar nuestro campo pueden ser Géminis, Auriga, Tauro, la Osa Mayor o Virgo, entre otras.
Las áreas de MALE han de estar lo más cerca posible del centro de visión. Como ejemplo supongamos que el centro de visión lo situamos justo entre Capella (Auriga) y Castor y Pollux (Gemini). Dos triángulos adecuados serían el 8 (Taurus) y el 17 (Auriga) pero no el 9 (Leo) o el 22 (Orión-Lepus) pues la MALE se ha de estimar siempre en nuestra zona de visión.
Hay que tener en cuenta que la MALE, cielo cubierto y centro de visión van a ser datos que pueden variar por causas diferentes, como cansancio, el paso de unas pocas nubes o la mayor altura del radiante. Cualquier desviación de las condiciones iniciales debe ser estimada nuevamente, anotando la hora en el parte.
Si empezamos a observar a intervalos de 10 minutos y vemos que en cada uno de ellos vamos a tener 20 meteoros o más, lo mejor es observar en intervalos de 5 minutos, o incluso de 2-3 minutos.
El conteo de meteoros sería algo así como un "acordeón", en el que los intervalos se deben acortar o alargar según la actividad observada.
En el primer intervalo del ejemplo, que va desde las 0142 a 0200 TU. Los meteoros se dictaron de una forma peculiar :
05(4) = Leónida de magnitud visual 0,5 que dejó una
estela de 4 segundos.
35E = Esporádico de magnitud 3,5, sin estela.
50E = Esporádico de magnitud 5,0
35(05) = Leónida de magnitud 3,5 y estela de menos de 0,5
segundos de duración.
Evidentemente, cuando dictemos en la grabadora, podemos usar cualquier "clave". Un ejemplo de dictado sería "Leónida de cero con 5 y estela 4 segundos, esporádico de magnitud tres con cinco, esporádico de cinco...etc". Lo importante es que nosotros entendamos lo que hacemos para que la observación en papel sea legible. Se aconseja no acumular el trabajo e ir pasando a limpio las observaciones en cuanto vayamos teniendo tiempo para enviarlas lo antes posible.
En el ejemplo de parte vemos que siempre se indica la hora del comienzo del intervalo, así como se calcula la MALE (aproximadamente cada 45 minutos o una hora). Se anotó también la hora en la que se hizo un cambio del centro de visión. El cielo cubierto se indicó sólo al principio porque el resto de la noche estuvo despejado, pero puede que no sea ese nuestro caso. Para que los intervalos tengan una duración exacta es imprescindible utilizar un cronómetro con alarma.
Respecto al ejemplo comentado hay que hacer muy pocos cambios. La idea principal es siempre la misma, pero volvemos a insistir en ellas:
La observación ha de ser individual. Los observadores han de estar separados entre sí unos 10 metros. Cada observador ha de tener su grabadora y cronómetro. La MALE y el cielo cubierto también son datos individuales.
La duración de los intervalos ha de variarse según la actividad observada. Si empezamos por duraciones de 10 minutos y vemos que la actividad va subiendo por momentos, entonces tenemos que acortarlos a duraciones de 5 minutos, o en un caso más extremo, a intervalos de unos 2 ó 3 minutos. Si la actividad vuelve a bajar se repite el proceso en orden inverso volviendo a observar en intervalos de mayor duración, primero de 5 minutos y luego de 10 minutos. En todos los casos la magnitud de los meteoros se estima por comparación con estrellas de magnitud conocida. Antes de observar hay que identificar, con ayuda de cartas, 6 ó 7 estrellas de magnitud conocida. Las noches previas a la observación debemos ir familiarizándonos con sus brillos, a fin de tener luego soltura en las estimaciones.
Si llegamos a observar una actividad excepcional; parece claro que ni con intervalos de corta duración (2-3 minutos) se podrán anotar todos los meteoros observados (¡aún con grabadora !). En ese supuesto, que todos deseamos, se requiere utilizar un método drástico que consiste en no anotar la magnitud de los meteoros más débiles y descartar todas las estelas, independientemente de la magnitud del meteoro que la produzca. Este método se conoce como el filtrado de magnitudes.
En una primera fase del filtrado sólo grabaríamos los meteoros más brillantes de +4, olvidándonos de los más débiles. Dejaríamos de anotar cualquier tipo de estela. El siguiente corte se haría en la magnitud +2, descartando los más débiles, luego sólo los más brillantes de 0... y así haciendo saltos de 2 en 2 magnitudes; cambios que se han de indicar claramente en la grabación.
Hay que tener en cuenta que este método no es independiente del de los intervalos, sino que se trabaja con los dos a la vez. Por ejemplo, podemos observar a intervalos de 5 minutos haciendo el conteo de Leónidas hasta magnitud +2. No hay que olvidar que hay que adaptar el método a la actividad observada volviendo a intervalos más largos, o estimando la magnitud y estela de todos los meteoros que veamos si el número de meteoros vuelve a ser normal.
Todas las noches posibles en el período activo de las Léónidas (entre el 14 y 21 de noviembre). Incluso desde unos pocos días antes es interesante, ya que si el período de actividad se adelantase podría ser indicativo de una mayor actividad en el máximo e imprescindible y necesario si no tenemos experiencia previa en la observación de meteoros.
No es de esperar que el número de meteoros por hora sea el mismo todas las noches, pero en cualquier caso debemos estar preparados para responder a cualquier imprevisto. Muchas tormentas históricas se produjeron varios días antes del 17 de noviembre.
El máximo en 1998 se espera que sea a las 21 horas del 17 de noviembre, y en 1999, a las 6 horas. Las previsiones pueden tener hasta 6 ó 7 horas de error, y por tanto, la mejor política es observar todas las noches posibles, no sólo en el máximo, sino en cualquier otra. La duración de la observación ha de prolongarse todo lo posible especialmente en horas del alba, cuando el radiante está más alto.
Es de suponer que la actividad sea baja los primeros días de actividad, pero con tendencia a subir rápidamente. La observación se hará tal y como se ha descrito en el ejemplo, a intervalos de 10 minutos, anotando la magnitud, estela y enjambre al que pertenece el meteoro. La única precaución en los días previos es la de distinguir las Leónidas del resto de meteoros. Con prolongar mentalmente hacia atrás el trazo del meteoro para ver si viene de la hoz de Leo (donde está el radiante) nos aseguramos de que se trata de una Leónida. El resto, los que no provengan de la hoz de Leo, los clasificaremos como esporádicos. Por lo general las Leónidas que aparecen lejos del radiante son de trazo largo y se desplazan muy rápido, a diferencia de las que aparecen cerca del radiante, que son más cortas y algo más lentos. Otros aspectos complementarios que nos pueden ayudar a identificar las Leonidas es que muchas dejan estela o son meteoros muy brillantes.
La noches comprendidas entre el 15 y 18 de noviembre (pre y post-máximo) se observará directamente contando sólo Leónidas, no distinguiendolas de los esporádicos y otras lluvias, ya que todos los meteoros que veamos serán Leónidas. Si el número de Leónidas es muy alto se hará el filtrado de magnitudes de los meteoros y se tomará una duración adecuada para los intervalos de observación.
Una tendencia que se observa en muchas lluvias es que tras el máximo la caida de actividad es muy rápida, algo que apreciaremos con claridad si observamos regularmente. Por otro lado, la actividad de una lluvia no sólo depende de las características propias del enjambre, sino de la altura del radiante, observándose más meteoros cerca del amanecer.
Para hacernos una idea de las características de una tormenta meteórica, la International Meteor Organization ha creado un simulador. METSIM es un programa para DOS que permite simular cualquier actividad meteórica comprendida entre 1 y 100 meteoros por segundo. Además es posible que el usuario se "examine" y compare sus estimaciones con el fichero de resultados que el programa permite editar. El simulador se puede conseguir a través de la página de internet de SOMYCE. Todo aquel que piense partipar en la campaña debería hacer 25-50 simulaciones y enviárnoslas, a fin de calibrar las observaciones reales. Si no tenemos experiencia previa en la observación de meteoros, deberemos entonces observar la lluvia de las Oriónidas (máximo 21 de octubre). Este enjambre, asociado al cometa Halley, será una auténtica prueba de fuego para los no iniciados.
Después de unas pruebas con le simulador se llega a unas conclusiones observacionales muy interesantes:
Los meteoros aparecen en oledas de varios meteoros simultáneos. En ese caso nuestros reflejos no serán lo bastante rápidos como para anotarlos todos. El filtrado de magnitudes es imprescindible, incluso sin pasar de +4 a +2 y luego a 0, sino que puede que tengamos que cortar directamente desde +4 a 0 o hacer "saltos" mayores.
Cuando aparece un bólido brillante tendemos a despistarnos y quedarnos mirando la estela. Esto es algo a evitar, porque mientras tanto perdemos meteoros. Cuando la actividad sea mayor de 1 meteoro por segundo (valor orientativo) o tengamos que empezar a filtrar magnitudes tenemos que de dejar de anotar las estelas y centrarnos sólo en las magnitudes.
La actividad predominante en el máximo será la de las Léonidas. No haremos distinciones entre Leónidas o esporádicos, ya que casi el 100 de todos los meteoros son Leónidas.
El aspecto psicológico es importantísimo. Con alta actividad el observador tiende a cansarse y despistarse con más facilidad porque se gasta más energía en mantener la concentración. No se aconseja hablar demasiado o escuchar música. Si vemos que la actividad fluctúa mucho, lo que no hay que hacer nunca es dejar de observar. La observación tiene que ser lo más larga posible. No sólo es importante observar el máximo de la tormenta sino también la subida y bajada del pico principal.
Algunas limitaciones de la observación visual con alta actividad pueden ser el cansancio del observador o la dificultad de hacer un registro fiable de todos los meteoros. La única forma de obtener datos objetivos de lo que ocurre en los momentos de mayor actividad es a través de los métodos fotográficos. Si nuestra MALE es mayor de 5 y hemos subido sólos al campo, lo mejor es dejar de observar visualmente y dedicarse de lleno a la fotografía cuando la actividad sea muy alta. No hay que olvidar que es imposible dedicarse a más de una tarea a la vez.
La fotografía tiene algunos inconvenientes obvios, como son el coste económico de las películas, el revelado o la menor sencibilidad frente al ojo humano, sin embargo, no merece la pena arriesgarse a esperar otros 33 años para obtener en un solo negativo varios meteoros. La ocasión requiere comprar 3 o 4 rollos de película y probar suerte, pero siguiendo las recomendaciones que se indican a fin de dar utilidad científica a los registros. Básicamente se puede resumir en los siguientes apartados :
El centro fotográfico ha de situarse de acuerdo con la altura del radiante. La tabla 3 nos da las distancias adecuadas. El azimut de la cámara ha de ser opuesto al radiante.
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Altura del radiante (º) |
0 |
20 |
40 |
60 |
90 |
|---|---|---|---|---|---|
|
Altura del campo fotográfico (º) |
90 |
80 |
70 |
60 |
45 |
Tabla 1. La altura del centro fotográfico se ha de variar según la altura del radiante (IMO Handbook).
Una de las variables de las que depende la magnitud es la distancia del meteoro al radiante. Siguiendo los criterios de la tabla la magnitud de los meteoros fotografiados es comparable porque todos tienen una velocidad angular parecida porque aparecen a una misma distancia al radiante. Esta propiedad permite calcular la THZ fotográfica (y luego extrapolar a actividad visual), la relación poblacional y las densidades espaciales (Trigo 1993, Bellot Rubio 1994, Trigo 1995)
En muchas ocasiones también es bueno fiarse de la experiencia, por ejemplo, apuntando alguna cámara donde nosotros veamos que aparecen más meteoros.
Se recomienda un gran angular. Por ejemplo un 24 ó 28mm a focal 2,8 es una opción aceptable porque ganamos campo y no perdemos mucha luminosidad. También se aconseja un 50mm standard para los momentos de mayor actividad, a focal 1,2 ó 1,6. Sea cual sea el tipo de cámara, el diafragma ha de estar abierto al máximo.
Un ojo de pez, con el centro fotográfico en el radiante puede ser una alternativa interesante que nos permita obtener una foto de gran estética en la que sólo se registrarían los bólidos.
Sólo se deben utilizar películas en B/N, ya que el color no nos aporta nada. Lo que buscamos captar el máximo número de meteoros, por lo que la sensibilidad ha de ser adecuada a la actividad prevista. La única película válida es la T-Max 3200 ASA de KODAC (si no podemos conseguirla, con la Tri-X 400 ASA de KODAC, B/N, podemos apañarnos).
Los datos a anotar de cualquier foto son:
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Las exposiciones no deben ser demasiado largas para no velar el negativo y captar el mayor número posible de meteoros.
Para hacernos una idea de la duración de la exposición la tabla 2 nos pueden orientar (según Trigo 1995) cuando usemos la Tmax 3200 ASA. La tabla 3 completa la información para otras focales (según Patrick Martínez).
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50 mm, f :1,6 |
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|---|---|
|
Magnitud Límite |
Tiempo exposición (segundos) |
|
6,5 |
65 |
|
6,0 |
40 |
|
5,5 |
25 |
|
5,0 |
15 |
Tabla 2. Tabla de exposiciones fotográficas máximas para una cámara estandard de 50 mm y f :1,6. Los valores son orientativos.
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Focal (f) |
Tiempo de exposición |
|---|---|
|
2,0 |
1 minuto y medio |
|
2,8 |
3 minutos |
|
4,0 |
8 minutos |
|
5,6 |
20 minutos |
Tabla 3. Valores orientativos de exposiciones máximas según en número f del diafragma.
De hacerse el revelado comercial deberemos especificar antes que se trata de fotografías astronómicas. Si no tomamos esta precaución, puede que todo el trabajo de una noche quede en nada. Se aconseja revelar a la misma sensibilidad de la película.
7.1. Proyectos fotográficos.
Para un pequeño grupo de observadores o una agrupación astronómica el seguimiento fotográfico puede convertirse en un serio proyecto de investigación sin merma de las posibilidades de divulgación o simple contemplación del fenómeno. Algunas posibilidades son :
Batería de cámaras desde una única estación a fin de obtener las THZ fotográficas, relaciones poblacionales y hacer astrometría para determinar las coordenadas del radiante.
Con sólo una cámara fotográfica podemos hacer todos los estudios anteriores. Lo único que se requiere es un trípode muy estable, un cable disparador largo y una silla plegable donde poder sentarnos confortablemente. La dificultad de este tipo de fotografía no es mucho mayor que cuando realizamos una foto de trazos circumpolares. Sólo hay que vigilar la duración de la exposición y la orientación del campo según la altura del radiante.
La idea es hacer una foto cada 5 minutos. La duración de cada foto vendrá dada según las orientaciones de las tablas 2 y 3. Con este procedimiento iríamos registrando en el negativo las posibles variaciones de actividad de la lluvia.
La batería de cámaras requiere cierta ayuda, ya que es casi imposible que un sólo observador pueda llevar el control de dos o más cámaras. El nerviosismo y la emoción del momento nos puede hacer perder la concentración en nuestra tarea, siendo lo ideal dos personas por cada cámara. Mientras una controla la operatividad la otra puede anotar los datos de las exposiciones. De nada serviría nuestro trabajo si no somos meticulosos al anotar los tiempos de exposición. Una alternativa es tener una grabadora si no disponemos de ayudante.
La orientación de las cámaras no debe dejarse al libre albedrío, sino que deben repartirse los campos entre los distintos observadores. Es deseable un ligero solapamiento por si algún meteoro es captado desde cámaras diferentes.
Otra posibilidad es el registro de meteoros con un vídeo doméstico. Los modelos más recientes tienen suficiente sencibilidad como para registrar las estrellas más brillantes del cielo, y con seguridad, los meteoros y bólidos más brillantes. En cualquier caso, las noches previas se han de hacer unas pruebas para ver la viabilidad de la cámara. La hora y la fecha ha de aparecer siempre en la pantalla.
El aficionado ha de tener en cuenta que no sólo es importante observar, sino enviar los datos para su análisis. Cualquier tipo de observación se ha de enviar al coordinador de la campaña Leónidas 1998-1999, que las hará llegar a los coordinadores de las comisiones de SOMYCE :
Orlando Benítez Sánchez.
Urb. El Pilar, Ptal. 20, 4ºA
35012 Las Palmas de Gran Canaria.
Las observaciones visuales se han de mandar fotocopiadas, mientras que las fotográficas se han de enviar preferentemente en una copia en papel o también escaneadas en formato BMP. Las imágenes de vídeo en una cinta VHS
Para consultar alguna duda sobre cualquier técnica de observación meteórica, ponerse en contacto con el coordinador de la campaña lo antes posible.
[1] Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de España
(SOMYCE).
http ://www.astrored.net/somyce
[2] International Meteor Organization. http
://www.imo.net
[3] Luis Ramón Bellot Rubio. Manual de Observaciones
Visuales de Meteoros. SOMYCE 1995, pp. 99.
[4] J. Rendtel, R. Arlt, A. McBeath. Handbook for Visual
Meteor Observers. International Meteor Organization 1995, p. 310.
[5] Josep María Trigo i Rodríguez. Meteoros:
Fragmentos de cometas y asteroides. Equipo Sirius, 1996, pp. 371.
[6] Javier Méndez Álvarez. Manual de Observaciones
Telescópicas de Meteoros. SOMYCE 1994, pp. 140.
[7] Orlando Benítez Sánchez. Observaciones
de bólidos. Meteors (1ª etapa) septiembre-octubre 1995.
[8] Leonids 98. Meteor Outburst Page. http
://www-space.arc.nasa.gov/~leonid
[9] Sky&Telescope. http
://www.skypub.com/meteors/
A Peter Jenniskens (Leonids 98. Meteor Outburst Page) y a la International Meteor Organization por el permiso dado para reproducir algunas imágenes que aparecen en esta guía.
© SOMYCE 1998. Dado el carácter divulgativo de esta guía se ruega la máxima difusión posible. Se permite la reproducción total o parcial siempre que se cite procedencia. |
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